domingo, 14 de noviembre de 2010

LEERÁS UN POEMA




a Mastro


En abril del año próximo, fluirás en la alquimia del mundo. Leyendo un poema entrarás a Alejandría, sabiendo de ante mano que estabas predestinado a sus arpegios.

Te veo extranjero, enamorado de territorios refulgentes, como joyeles de zafiros.

Beberás en los afluentes pretéritos, entrarás a los espléndidos palacios, reconociéndote en los espejos, en el púrpura de los príncipes, en los consagrados templos.

Irás a los baños, entre vapores de azahares, serás signado con bálsamos y óleos. Te ensimismarás en la cúpula con sus tenues luceras de colores. La música de los ciegos vendrá a derramar su marea desde las celosías para persuadirte a que retomes lo que tanto rehuyes.

Después, en la hora tardía de las alucinaciones, ungido de incienso bajarás al puerto, alguien apostaría por ti sus cuadras, sus navíos y su reino.

Cuando te despidas de la maravilla, y el atardecer irrumpa con sus lienzos morados, con su palio salpicada de azogues. Lejano ya del oro y sus ensueños, escribirás al fin el libro de los Reyes.

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